Originariamente designación del palacio real, literalmente «per-aa, la gran casa»; de ahà acabó por designar al rey. Este uso se encuentra por primera vez en el PerÃodo Amarniense, pero en realidad no pasó nunca de ser una designación popular de la persona del monarca, es decir, que nunca fue un verdadero tÃtulo real. A partir de su uso por la Biblia se ha popularizado universalmente esta palabra para designar a los antiguos reyes de Egipto.